En un solo punto Reutemann se identifica con el modelo clásico del peronista: desentenderse de sus propios actos. Es verdad que el Banco Provincia se privatizó durante el gobierno de Obeid, pero que yo sepa Obeid no es afiliado al Partido Liberal de Noruega, sino al peronismo. Es más, llegó al gobierno gracias al apoyo de Reutemann en aquellas sospechosas elecciones de 1995 y Obeid es hoy es uno de los primeros legisladores nacionales que le ha dado el apoyo a Reutemann.
Reutemann no firmó la privatización, pero sus legisladores levantaron la mano a favor de ella; de aquellos años recuerdo como en las usinas oficiales del reutemanismo se ponderaba a los hermanos Rohm. En definitiva; si Reutemann no hubiera querido el Banco no se habría privatizado. Por lo tanto, no se entiende -o se entiende demasiado- por qué Reutemann se molesta tanto por una imputación que alude a politicas económicas que él y su ministro Mercier siempre apoyaron. Una calumnia sería por ejemplo decir que Reuteman fue Montonero; o decir que apoya a Fidel Castro, pero decir que estuvo a favor de los procesos de privatizaciones y que llegó a la política de la mano de Menem y Cavallo, es decir la verdad.
También es decir la verdad asegurar que Reutemann viene a lavarle la cara al peronismo. Nunca fue un kirchnerista de la primera hora, pero hasta el año pasado votó todos los proyectos del kirchnerismo, los políticos y los económicos. Reutemann no fue un devoto de los Kirchner pero muchos de los que cierran filas detrás de él si lo fueron y, por sobre todas las cosas, disfrutaron y se beneficiaron del arrullo y el calor del oficialismo nacional.
Reutemann respecto al tema del campo no dice nada diferente de lo que han dicho Binner y Giustiniani como dirigentes opositores y responsables. No dice nada diferente; es más, repite mal lo que ya dijeron los socialistas, pero la novedad no está en lo que repite sino en la pretensión de creerse el padre de la criatura. Tambien estas maniobras tienen una marca en el orillo típicametne peronista. Mientras el kirchnerismo funcionó todos, con más o menos entusiasmo, se reportaron allí; ahora, cuando el barco hace agua, comienza la evacuación. Es natural y humano que así sea; lo sorprendente es que los mismos que disfrutaron de los beneficios del anterior régimen ahora se presenten como sus más furiosos opositores.